Alejandrina
(Poesía latina). Durante todo el período clásico los escritores latinos estuvieron directamente influidos por sus predecesores griegos, a los que respetaban profundamente. La poesía alejandrina de la época helenística comenzó a dejar su huella en Roma hacia el final del siglo II a.C. con los epigramas de Catulo y la Erotopaegnia de Levio. Pero fue hacia la mitad del siglo I a.C. que un grupo de poetas, apodados los neoterici "los modernos" por Cicerón, abandonaron las tradiciones literarias establecidas de la épica y la tragedia latinas sustituyéndolas por las formas y los contenidos de los modelos griegos alejandrinos. De este grupo sobresalió, y es el único representante cuya obra se conserva, Catulo, cuya elección de metros, culto a la erudición y estilo de escritura apasionadamente personal son característicos de esta nueva moda. Su influencia todavía era fuerte en los primeros trabajos de Virgilio, el Appendix Virgiliana, y las elegías de Propercio y de Ovidio.

