Laudamia

Hermana de Neréis. Estas dos princesas eran la única sangre real del Epiro que quedaba. Neréis se casó con Gelón, hijo del rey de Sicilia, y Laudamia fue muerta por el pueblo cerca del altar de Diana, donde había creído encontrar un asilo. Los dioses inmortales, dice Justino, vengaron este sacrilegio, por las continuas desgracias con que afligieron a los que lo hablan cometido y con la ruina casi total de la nación. Habiéndose vuelto furioso Milón, asesino de Laudamia, volvió su furor contra él mismo, y después de haberse magullado a golpes de espada y de piedra, se desgarró las entrañas, y el día 12 de su rabia fue el último de su vida.
 
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