Macho cabrío

Los habitantes de Mendes, en Egipto, tenían gran veneración a este animal y en general los egipcios jamás le inmolaban porque representaba a su dios Pan con el semblante y las piernas de macho cabrío. Bajo este símbolo creían adorar el principio de la fecundidad de toda la naturaleza expresada por el dios Pan. Entre los griegos se inmolaba el macho cabrío a Baco, como destructor de los viñedos. Además, el macho cabrío era la montura muy común de Venus y particularmente de la Venus popular. La venus marítima andaba sobre las ondas llevada de un macho cabrío marino. Pausanias dice que los cleonios inmolaron uno al Sol naciente, porque les liberó de la peste, y en memoria de este feliz acontecimiento, dedicaron otro de bronce, en el templo de Delfos. Una piedra grabada en Beger representa un macho cabrio luchando con el dios Pan; dos pinturas de Herculano ofrecen también el mismo objeto.
 
Volver