Alejandrina

(Poesía griega). Hacia el final del siglo IV a.C. las luchas por el poder que fueron la consecuencia inevitable de la extensión del mundo griego efectuada por Alejandro Magno empezó a propiciar y hacer sitio para un florecimiento cultural que sostiene la comparación con el de la Atenas del siglo V a.C.. La recién fundada ciudad de Alejandría sirvió de foco para mucha de la actividad literaria de esta época helenística. Los poetas escribían para un gran número de lectores de formación cosmopolita que estaban bien educados y se caracterizaban por su sofisticación. Estos poetas hicieron gala de una gran originalidad en su adaptación de la mayor parte de las formas tradicionales a esos gustos. Buena parte de su trabajo, incluyéndose la totalidad de las tragedias, se perdió, pero la revitalización de la épica está bien representada por Apolonio Rodio, el mimo por Herodas, la poesía pastoral por Teócrito, la elegía y el epigrama por Calímaco y Meleagro, y la poesía didáctica por Arato. Estos escritores proporcionaron una buena dosis de inspiración a poetas romanos de generaciones posteriores.
 
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