Macrobios
Pueblos fabulosos que Onomacrito nos los pinta virtuosos y afortunados, de una juventud eterna; dice que se alimentan de hierbas saludables, que crecen bajo sus pisadas, y que apagan su sed con un rocío que cae todas las mañanas, y finalmente añade que los macrobios después de haber pasado mil años en esta feliz morada caen en un sueño tranquilo que les arrebata de este mundo.

