Labieno

Tito (Titus Labienus) (ca.100-45 a.C.). General y político procedente de Cingulum, en el Piceno, fue el ayudante más eficiente y de mayor edad de César durante la conquista de la Galia. Ayudó a César a procesar a Rabirio, reviviendo una antigua ley (Lex Domitia) según la cual los sacerdocios, incluido el Pontifex Maximus, debían ser elegidos por una sección de la Asamblea del pueblo (a consecuencia de ello, César fue nombrado Pontifex Maximus gracias al generoso soborno de las tribus capacitadas), y Labieno propuso que se concedieran a Pompeyo, todavía en Oriente, honores especiales por sus hazañas. Fue tribuno del pueblo el año 63 a.C., durante el consulado de Cicerón. Participó también en la conquista de la Galia, como legado de César, luchando frente a los helvetios (58), belgas (57), tréveros y nervios (56, 54-53), destacando sobre todo en la represión de la sublevación de Lutecia y Alesia. Tras la conquista de la Galia, César le hizo gobernador de la Galia Togata, pero, quizá por mera ambición, se pasó al bando de Pompeyo luchando junto a él en las guerras civiles (en el 48 fue su legado). Parece que tenía lazos con Pompeyo por ser ambos originarios del Piceno. Tras la batalla de Farsalia, en la que tomó parte, huyó a Corcira y después a África, donde reclutó un considerable ejército con el que se enfrentó a César en la batalla de Ruspina. Con Escipión fue derrotado en Tapso. Finalmente pasó a Hispania encontrando la muerte en la batalla de Munda (45 a.C.); su cabeza fue llevada a César. Ver, Tréveros.
 
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