Ker

Démon destructor. Los kers son seres personificados por medio de los cuales se representaba en la antigüedad las causas inmediatas, algunas veces violentas, pero siempre desagradables, de la muerte. Hesíodo habla de un Ker hijo de la Noche y hermano de la Muerte. En la Ilíada está representado teniendo un vestido cubierto de sangre, con ojos terribles, rechinando los dientes, arrastrando al campo de batalla, por las piernas, heridos moribundos y otros que no lo son. Hesíodo habla además de muchos kers. Son de color negro, muestran sus dientes blancos, con gestos espantosos y lanzando miradas terribles. Siguen los guerreros que van al combate; cuando cae uno hunden en su cuerpo sus garras terribles y beben su sangre hasta hallarse satisfechos. Después de esto ponen el cadáver de lado y se apresuran a renovar la pelea para tener nuevas víctimas. Arrastran los cadáveres cerca de ellos, y matan a los moribundos con clavas y hachas de armas. Estas fábulas y representaciones se refieren al modo bárbaro con que se trataban los enemigos muertos en los tiempos más remotos, y de lo que la Ilíada nos da un ejemplo en el trato que dio Aquiles al cuerpo de Héctor. En lo sucesivo, suavizándose las costumbres, se formaron los hombres ideas menos bárbaras de los kers. Ver, Keres.
 
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