Kratim

o Katmir. Los persas mahometanos daban este nombre al perro de los siete durmientes, y nunca dejan de escribir tres veces cerca del sello de sus cartas, sobre todo las cartas que van lejos o pasan el mar, como una especie de talismán que las asegura por la razón siguiente: este perro, dicen, estaba en la caverna de los siete Durmientes, y fue el que veló durante los tres ss. que pasaron durmiendo. Cuando Dios les arrebató el paraíso, el perro se agarró al vestido de uno de los siete durmientes y fue también elevado al cielo. Viéndole Dios allí le dijo: "Kratim, ¿por que medio te encuentras en el para¡so?. Yo no te he arrebatado, pero tampoco quiero arrojarte de aquí, y a fin de que no carezcas de patrón, como tampoco tus dueños, presidirás las cartas misivas, y tendrás cuidado de que no las roben, mientras los pasajeros duermen". Este nombre se pone también en las cartas cerca de la firma.
 
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