Concilio de Elvira
o Concilio de Ilíberis o Concilium Eliberritanum. Fue el primer concilio que celebró la iglesia cristiana en Hispania Bética. Tuvo lugar en la ciudad de Ilíberis, cerca de la actual ciudad de Granada. Su fecha es incierta, entre el 300 y el 324. En el primer caso sería anterior a la persecución de Diocleciano y en el segundo, posterior al Edicto de Milan de Constantino. Este concilio fue uno de los más importantes llevados a cabo en las provincias, seguido por el Concilio de Arles y el Concilio de Ancyra los cuales prepararían el camino para el primer Concilio ecuménico católico. Al Concilio de Elvira asistieron diecinueve obispos y veintiseis presbíteros de toda la península Ibérica, así como laicos. Algunos investigadores creen que tuvo lugar en Hispania Bética, en la ciudad de Granada o en algún lugar cercano, debido a que Elvira o Eliberri era como antiguamente se había conocido a Granada. En realidad Elvira era una ciudad próxima a Granada, en las inmediaciones del actual Atarfe, que sucumbió en el siglo XI en el marco de las persecuciones contra judíos y cristianos mozárabes. Los 19 obispos y 26 presbiteros en su mayoría de la Hispania Bética y Carthaginensis, se reunieron a instancias de Osio de Córdoba, pero bajo la presidencia del obispo Félix de Acci (Guadix), probablemente por ser el obispo más antiguo presente, con sus puntos de vista para restaurar el orden y disciplina dentro de la Iglesia Católica; a consecuencia de este concilio salieron otros cánones que serían asociados al concilio de Elvira. El Concilio de Elvira, por su antigüedad y su carácter de documento excepcional del cristianismo en Hispania, ha sido objeto de atención para averiguar el origen de éste. Para algunos autores refleja una influencia de las comunidades cristianas de África.

