Ino

Hija de Cadmo y Harmonía, denominada también Leucótea, después de su transformación en divinidad marina. Era hermana de Sémele y estaba casada con Atamante, rey de Tebas, y era su segunda esposa, ya que Atamante había contraído matrimonio en primeras nupcias con Néfele. Acerca de los celos de Ino por los dos hijos de Néfele, Frixo y Hele, y sus aventuras con Temisto, tercera mujer de Atamante (Ver). Más tarde, después de la muerte de Sémele (Ver, Dioniso), Ino persuadió a Atamante de que recogiese al dios niño y lo educase junto con sus hijos, Learco y Melicertes. Pero Hera, presa de cólera y con el fin de castigarlos por haber acogido de este modo un fruto de los amores adúlteros de Zeus, enloqueció a Atamante e Ino. Ésta echó a su hijo menor, Melicertes, en un caldero de agua hirviendo, mientras Atamante, tomando a Learco por un ciervo, lo traspasaba con una jabalina. Ino se arrojó al mar con el cadáver de Melicertes, y las divinidades marinas, apiadándose de ella, la metamorfosearon en nereida, en tanto que el niño se convertía en el pequeño dios Palemón. Ino, convertida en Leucótea "la diosa blanca", "la diosa de la niebla", y su hijo Palemón, protegen a los marinos y los guían en la tempestad. Sísifo instituyó los Juegos Ístmicos en honor de Melicertes. En la versión situada en Rodas puede detectarse un nivel mítico mucho más antiguo. Allí, la mujer que se arrojaba al mar y se convertía en Leucótea era Halia "del mar", una ninfa local de uno de los telquines originarios de la isla que sucumbió a Poseidón, criado en la isla. Halia tuvo con él a Rodo y seis hijos. Afrodita hizo que éstos enloquecieran y violasen a su madre como venganza por una impía afrenta, por lo que fueron confinados bajo tierra por Poseidón. De esta forma los rodios seguían su ascendencia mítica hasta Rodo y el titán Helios. En la Odisea, Homero relata que Leucótea salvó la vida de Odiseo después de que Calipso le dejara regresar a su casa y le ofreciera para ello una endeble balsa. Poseidón, al ver la embarcación, la hizo añicos con la palma de su mano, sumergiéndose el héroe hasta el fondo del mar por el peso de las ricas ropas que llevaba. Pero su gran fortaleza física le permitió desembarazarse del lastre y salir a la superficie antes de morir ahogado. Allí le esperaba Leucótea, convertida en gaviota para despistar a Poseidón. Le ofreció un velo mágico que, atado a su cintura, le libraría de ahogarse si volvía a sumergirse. Odiseo le obedeció y, en lugar de aferrarse a los restos de la embarcación, se alejó nadando del lugar, lo que hizo que Poseidón no pudiera localizarle. Con ayuda de Atenea, que amansó los vientos, Odiseo logró nadar hasta la isla de los feacios, donde pudo descansar tras dos días de agotadora travesía. Leucótea tenía sus altares junto a los de Poseidón, siendo el principal el que se encontraba en Corinto. Tenía un santuario en Laconia donde contestaba las preguntas de la gente sobre sus sueños, siendo ésta su forma de oráculo. Puede comparársela con la etrusca Losna. En Roma, Leucótea fue identificada con Mater Matuta, cuyo templo se encontraba en el Forum Boarium, no lejos del puerto de Roma. Palemón fue identificado con el dios Portunus, el dios de los puertos, que tenía su santuario en el mismo distrito. No debe ser confundida con Leucótoe, aunque a veces su nombre se deletree así.
 
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