Arco de Bará

Los típicos arcos triunfales romanos evolucionaron rápidamente de la función conmemorativa militar a cumplir menesteres más pedestres. Así, el Arco de Bará, situado sobre la Vía Augusta, ejercía de punto limítrofe entre los pueblos ilergete y cesetano, para dejar bien claro dónde acababan las tierras de uno y otro y evitar rivalidades. Con el tiempo asumió también el papel de aduana, punto de paso y cobro de impuestos a las mercancías. Levantado a finales del siglo I, su promotor. el general Lucius Licinius Sura, fue el antepasado directo del homónimo senador que llegó a Roma de la mano del emperador hispano Trajano. Mide 12 metros de longitud, 12,28 de alto y 3,34 de ancho. Hoy, Roda de Bará, provincia de Tarragona, comunidad autónoma de Cataluña, España.
 
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