Leimón

Cuando Apolo y Ártemis quisieron vengar las negativas de que fue objeto su madre Leto mientras los llevaba aún en su seno, al no querer darle hospitalidad nadie en el mundo, se dirigieron al Peloponeso, al reino de Tegeates, donde los acogió un hijo de éste, Escefro, el cual habló reservadamente con el dios. Su hermano Leimón lo vio, y, creyendo que lo calumniaba ante Apolo, presa de cólera le dio muerte. Pero Ártemis lo traspasó con una de sus flechas. Cuando Tegeates y su esposa se enteraron de que los dioses estaban allí, les ofrecieron sacrificios, pero Apolo y Ártemis permanecieron inflexibles y se alejaron dejando sumido el país en un hambre espantosa. Fue consultado el oráculo de Delfos, el cual declaró que era preciso tributar honras fúnebres a Escefro. Se instituyó, pues, en Tegea una fiesta anual en su honor, en la cual se remedaba la persecución de Leimón por la sacerdotisa de Ártemis.
 
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