Caraísmo
Corriente religiosa del judaísmo que proviene del término hebreo (Qara'im: "lectores") y, que también es designada como Bené mikrá, que significa "seguidores de la Escritura", que reconocen la Tanaj como única máxima autoridad, en oposición a los Bene mishnah, seguidores de la tradición. Dentro del judaísmo de la Diáspora babilónica de la época talmúdica surgió una nueva filosofía. La idea original era que Dios había dado toda la Ley (Torá) escrita a Moisés. Pero durante la época del exilio babilonio surgió la idea de que Dios había dado dos Leyes (Torá) en el Sinaí, una oral y otra escrita. Ya durante la época del Segundo Templo de Jerusalén aparecieron sectas (los saduceos y los esenios), que iban en contra de las enseñanzas de los Prushim (fariseos), los cuales fueron los antepasados de la corriente ortodoxa de hoy, en cuestión del valor divino de la Ley oral, pero con la destrucción del Templo, la secta ortodoxa se fortaleció tanto que las demás corrientes quedaron marginadas y casi olvidadas. El caraísmo como tal reapareció en eI siglo VIII, con la figura de Anán ben David. "Escudriñad a fondo la Torá y no confiéis en mi opinión", estas palabras las mencionó Anán ben David, judío secesionista del siglo VIII que proclamaba el derecho de todo judío a estudiar las Escrituras hebreas de un modo libre, sin tener en cuenta la interpretación rabínica ni el Talmud; debido al énfasis que le daban a las Escrituras, se les llamó desde entonces "Qara'im". Los caraítas consideran sagradas a las "Escrituras Hebreas", pero no las "Tradiciones orales", todo lo contrario de los rabinos, que ponen en primer lugar la Tradición y las Escrituras en lugar secundario. Los caraítas dan lectura e interpretación personal a las Escrituras, a diferencia de los rabinos. Los caraítas se guían por una interpretación sencilla (Peshát) de la Biblia Hebrea y de la Ley Mosaica, rechazando innovaciones posteriores tales como la Ley Oral Rabínica. Rechazan la forma de judaísmo más practicada hoy dia, que en sus tres corrientes mayores se guía por el Talmud. Creen que "los talmudistas" adulteran el verdadero mensaje de las Escrituras Hebreas agregando las enseñanzas de los rabinos que encuentran en el Talmud y en las tradiciones. Enfatizan el mandato de Deuteronomio "No añadireis a la palabra que yo os mando ni disminuiréis de ella, para que guardeis los mandamientos de YHWH, maestro Dios, que yo os ordeno..". El caraísmo no es una fe monolítica en la que cada creyente está de acuerdo en todos los detalles, pues el peso de la interpretación recae en el individuo y no en una autoridad central. Los caraítas mantienen que cada ser humano tiene la obligación de estudiar las Escrituras Hebreas y determinar por si mismo el significado correcto de los mandamientos de Dios basándose en su propio razonamiento y entendimiento. A cada persona le exigen tomar responsabilidad personal en la interpretación de la Biblia hebrea pues es cada individuo quien va a ser llamado a dar cuenta de sus propias acciones en el Día de Juicio. Enseñan a investigar con cuidado las Escrituras sin confiar en la opinión de nadie y piensan que "aquel que se apoya en cualquiera de los maestros del Exilio sin investigación personal, es como si hubiera cometido idolatría". Después de la muerte de Anán ben David, el desarrollo de los caraítas se hace patente, alcanza popularidad e influencia extendiéndose fuera de la comunidad judía de Babilonia por Oriente Medio y en la misma Jerusalén, abriéndose en esta ciudad un centro caraíta importante. En los siglos IX y X experimentó su época dorada, período de rápido crecimiento. El proselitismo del judaísmo caraíta supuso una clara amenaza al judaísmo rabínico. Aunque hubo desacuerdos entre guías caraítas y no se reconocía a un líder en particular, el peligro vino de Sa'adia Gaon del judaísmo rabínico, el cual comenzaría a atacar a los caraítas con sus propias armas, a saber: "la Ley escrita". Acabaría imponiéndose el judaísmo rabínico, a la manera de Sa'adia, pero el que daría el golpe más fuerte a este movimiento fue Maimónides, destacado talmudista del siglo XII, que debido a su eficiente erudición, actitud tolerante con los caraítas se ganó la admiración de éstos, cosa que hizo que se debilitase la posición de los líderes caraítas. Con el tiempo perderían fuerza modificando criterios y principios; en esencia perdieron el objetivo principal y se adaptaron en parte al judaísmo rabínico. Sin embargo, los caraitas se expandieron por Palestina, Siria y Egipto. Algunos llegaron tambien a Al-Andalus, parte meridional de la península Ibérica de predominio musulmán durante la Edad Media. Desde el siglo IX floreció la comunidad caraíta de Jerusalén. Los cruzados los expulsaron y quemaron allí sus sinagogas en el 1.099, pero fueron restauradas cuando la ciudad fue retomada por los musulmanes. Muchos caraítas se radicaron en el imperio jázaro, desde que a finales del siglo VIII su rey se convirtió al judaísmo. El número de judíos aumentó allí, especialmente desde el 944 cuando el emperador de Bizancio pretendió obligar a los judíos a convertirse al cristianismo. Tras la decadencia y desaparición de "Jazaria" en el siglo XI, el mayor número de caraítas se radicó en Crimea, de donde pasaron a Lituania y Polonia.

