Palene

Palene era hija del rey del Quersoneso de Tracia, Sitón y de Anquírroe (o Anquínoe), hija ésta de Nilo, o bien de la ninfa Mendeis. El propio Sitón pasaba por ser hijo de Ares (o de Posidón). Además de Palene tuvo otra hija, llamada Retea. Palene era extraordinariamente bella, pero Sitón se negaba a darla en matrimonio a ninguno de los numerosos pretendientes que acudían a pedir su mano. Obligaba a éstos a luchar con él y los mataba. Pero, sintiendo declinar sus fuerzas, comprendió que debía resignarse a otorgar la mano de su hija. A tal efecto, la puso como premio de un combate singular entre dos solicitantes que se habían presentado, Driante y Clito. Palene estaba enamorada de Clito y, no atreviéndose a confesar su pasión, derramaba muchas lágrimas, hasta que su anciano pedagogo se dio cuenta de su pesar y terminó por convencerla de que le revelara el motivo. Ideó entonces sobornar al auriga de Driante, y éste, durante el combate, quitó la clavija que sostenía la rueda del carro. Driante murió, pero Sitón se enteró de la estratagema a que había recurrido su hija y decidió castigarla. Mandó levantar una gran pira sobre el cuerpo de Driante y dispuso que la joven subiera en ella. Entonces prodújose una aparición divina, sea que Afrodita se hubiese presentado para impedir personalmente el sacrificio de Palene, sea que una abundante lluvia hubiese impedido que la hoguera ardiese. Los habitantes de la ciudad, viendo en ello una manifestación de la voluntad celeste, obtuvieron el perdón de la joven, que se casó con Clito. Dio su nombre a la península de Palene, en el Quersoneso de Tracia. Ver, Sitón.
 
Volver