Palicos
o Palici o Palaci o Pálices. Dioses ctónicos gemelos oriundos de Sicilia. A veces pasaban por hijos de Zeus y Talía, hija de Hefesto, o bien por hijos de este dios y Etna. Cuando los llevaba en su seno, Talía, por temor a los celos de Hera, quiso ocultarse en el interior de la tierra. Su deseo se cumplió, y al llegar el momento de dar a luz, los niños, dos gemelos, salieron del suelo y de este modo nacieron. Esta particularidad explicaba su nombre, que significa "los que vuelven". Su culto se situaba cerca del lago de Naftia, no lejos de Leontinos, donde se producían ciertos fenómenos volcánicos: del lago brotaba un chorro de agua caliente en forma de cúpula, que volvía a caer dentro de la cubeta sin que una sola gota fuese a parar fuera de ella. Además, emanaba un fuerte olor a azufre. Se decía que las aves que volaban sobre él morían enseguida, y que las personas que se acercaban imprudentemente, morían a los tres días. Tal es el lugar de los Palici, temibles divinidades por las cuales los sicilianos formulaban sus solemnes juramentos. Cuando alguien quería afirmar una cosa bajo juramento, la escribía en una tablilla, que tiraba al lago. Si la tablilla flotaba, el juramento era verdadero, si se sumergía, había perjurio. Pretendíase también que los Palici cegaban a los mentirosos que los invocaban en falso.

