Foedera

El resto de las comunidades itálicas con las que Roma estableció relaciones jurídicas como consecuencia de la conquista de la península, eran los aliados itálicos, que estaban ligados a Roma por obligaciones militares, tanto en hombres como en moneda. Estas contribuciones estaban fijadas mediante tratados de alianza (foedera), que podían variar mucho de unas a otras comunidades. según el modo en que se había producido la relación, si amistosamente o como consecuencia de una acción de armas. Estos foedera restringían, en mayor o menor grado, la capacidad soberana de los diferentes estados y no tenían limitación de tiempo, pero generalmente no entrañaban la intromisión de Roma en sus asuntos internos: el estado romano consideraba a sus habitantes como peregrini, es decir extranjeros, y, por tanto, no les reconocía los privilegios jurídicos de que gozaban, en plenitud, los ciudadanos romanos y, parcialmente, los aliados latinos. Los tratados más importantes fueron: el foedus Cassianum con las ciudades del Lacio, del año 493 a.C., por el que Roma y sus aliados serían iguales, aunque la guerra posterior y la victoria de Roma disolvió la Liga en el año 338 a.C. y el foedus cum latinis del año 493 a.C., en virtud del cual los latinos se supeditaron a la política internacional romana. Ver, Socii latinos, Mores Maiorum.
 
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