Shai

Su nombre griego es Psais o Psois. En la mitología del antiguo Egipto, es difícil establecer si esta entidad es simplemente la personificación del destino y la suerte o nos encontramos ante una deidad tradicional. En cualquier caso es un dios que hace su aparición en el panteón egipcio en el Imperio Nuevo, presente incluso bajo el reinado de Ajenatón. Se le encuentra con frecuencia en papiros funerarios formando parte del tribunal que ha de juzgar al difunto, bien bajo aspecto completamente humano, situado bajo el ladrillo con cabeza femenina que representa a Mesjenet o con la misma apariencia que esta última. Shai era un dios que asistía en el renacimiento en el Más Allá, y por paralelos también se encontraba presente en el nacimiento terrestre. Podemos concretar su función como lo que hoy entendemos "angel de la guarda", asignado en el momento del nacimiento. En su función de "destino", no correspondía a un sino inalterable, sino que el hombre y los dioses podían variarlo (relativamente) en función de sus acciones o de sus órdenes, respectivamente. Shai era el "número de años" y la "ventura de la vida", y bajo esta función se convertía en un dios que podía traer desgracias, ya que además de representar la "suerte", también era el destino misterioso de cada cual. Identificado con Meshenet (su esposa durante el Impeno Nuevo), con Renenutet y Shepset. Su iconografía es la de un hombre en los primeros momentos, después, una cabra y, finalmente una serpiente. Igualmente puede aparecer con apariencia antropomorfa. También, un ladrillo de parto del que emerge en su extremo una cabeza humana. No tuvo santuarios propios pero se le veneraba principalmente en Menfis.
 
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