Miomancia
Adivinación por medio de las ratas y ratones. Se sacaban presagios desgraciados o de su chillido o de su ferocidad. Elio refiere que el chillido agudo de un ratón bastó para que Fabio Máximo desmereciese la dictadura y, según Varron, Casio Flaminio, por un presagio semejante, abandonó el encargo de general de la caballería. Plutarco dice que se auguró mal de la última campaña de M. Marcelo, porque los ratones habían roído el oro del templo de Júpiter. Un romano vino un día a consultar a Catón, todo azorado, porque los ratones habían roído uno de sus calzados. Caton le contestó que el verdadero prodigio habría sido que una de sus sandalias hubiese roído al ratón. Ver, Adivinación.

