Sueños
Hijos del Sueño. Ovidio les supone tan numerosos como los granos de arena en las orillas del mar, durmiendo alrededor del lecho de su soberano. Los tres principales, Morfeo, Fobetor y Fantasía son los únicos que habitaban en palacios, los otros frecuentaban al pueblo bajo formas agradables o espantosas. Los unos eran falsos, los otros verdaderos. Los primeros salían de los infiernos por una puerta de marfil, los segundos por una de cuerno. Estos anunciaban bienes o males reales, aquéllos no consistían más que en puras ilusiones y en vanos fantasmas de la imaginación. Los representaban con grandes alas de murciélago. Había dioses que rendían sus oráculos en sueños; tales como Hércules, Amfiarao, Serapis, Fauno, etc. Los sueños de José, del faraón. de Nabucodonosor, Daniel, etc. han hecho a los judíos modernos extremadamente supersticiosos, sobre todo en lo que concierne a esta ilusiones nocturnas. Los mismos rabinos han señalado algunos sueños nefastos, tales son, por ejemplo, aquellos en que se ve quemar el libro de la ley, caérseles los dientes, etc.. Ver, Hipnos.

