Arboricultura

Los árboles fueron muy importantes en la economía antigua. En primer lugar de importancia viene el olivo, del que se conocían hasta 27 variedades. Se desarrolló toda una tecnología para la extracción de su aceite. La madera se necesitaba para la construcción de casas y barcos, para carros y carretas, para armas y máquinas de guerra, para muebles y esculturas, para herramientas y combustible. Para todos estos fines los siguientes árboles estaban disponibles: abeto, pino, haya, encina, sicomoro, cedro (tras las conquistas de Alejandro) y, en menor cantidad, alerce, plátano, acacia y sauce. Los bosques eran muy extensos al norte del Mediterráneo y se explotaron de forma continuada a lo largo del período, aunque el Ática pudo quedar deforestada desde una época temprana. Hacia el sur los árboles escaseaban, pero a lo largo de las orillas del Nilo su plantación y tala se organizaron sobre bases científicas. Por todas partes florecían huertos de árboles frutales proporcionando las siguientes cosechas: manzana, pera, cereza, ciruela, melocotón, limón, granada, higo, dátiles, pistacho, nuez y almendra. Sus métodos de cultivo se describen en la literatura y especialmente en Teofrasto, y en los papiros. Ver, Árbol, Agricultura.
 
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