Lázaro
Mendigo bíblico que pedía a la puerta de la casa de un hombre rico, que no se privaba de nada en materia de comida y vestidos (se le suele denominar divus, la palabra latina para "rico"). El mendigo vivía de las migajas que caían de la mesa del rico y tenía el cuerpo cubierto de llagas que le lamían los perros. Cuando los dos murieron, el rico fue a parar al infierno y Lázaro al seno de Abraham. El rico vislumbró a Lázaro y rogó a Abraham que le enviara para mojar su dedo en agua y poder enfriar su lengua ardiente. Pero Abraham se negó a hacerlo: el destino que a cada uno de ellos le había tocado en suerte tras su fallecimiento invertía, con toda justicia, el que les había tocado en vida. El rico pidió entonces a Abraham que previniera a sus hermanos, que aun seguían vivos, pero, una vez mas, Abraham se negó a hacerlo, pues bastaba con que sus hermanos se atuvieran a las enseñanzas de Moisés y de los profetas. Un lazareto es un asilo para indigentes y enfermos.

