María de Betania

Hermana de Marta y Lázaro, con quienes vivía en Betania en casa de Simón el leproso, un lugar en el que se alojó Jesús. Mientras Marta se ocupaba de las tareas domésticas, María prefería atender personalmente a Jesús. Marta se quejó de que María no la ayudara, pero Jesús le respondió que la elección de María era la correcta. En una ocasión posterior, se cuenta que en esa misma casa una mujer vertió un ungüento precioso sobre la cabeza de Jesús y le secó los pies con sus cabellos. Juan la identifica con María de Betania, pero otros datos parecen indicar que, en realidad, se trataba de otra persona. Los discípulos se mostraron escandalizados ante lo que les parecía un desperdicio injustificable, pues se podría haber vendido el ungüento y haber dado el dinero a los pobres (según Juan, el discípulo que exteriorizó tales protestas fue Judas Iscariote), pero Jesús les reprendió, diciéndoles: "Pobres siempre tendréis con vosotros, pero a mí no siempre me tendréis". Ver, María Magdalena.
 
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