Mikal

Hija menor de Saúl que éste entregaría a David en matrimonio para después arrebatársela y entregársela a otro hombre. Tras la muerte de Saúl, David la recuperaría, causando gran pena al que hasta entonces había sido su marido. Cuando un David rebosante de alegría trajo el arca de la alianza a Jerusalén, Mikal, que estaba asomada a una ventana, le vio "saltar y danzar" delante del arca. Aquel comportamiento le pareció despreciable y, más adelante, acusaría a David de haberse degradado. Debido a esta falta de comprensión fue condenada a no tener descendencia.
 
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