Nicón
Famoso atleta de Tasia, fue coronado como vencedor hasta catorce veces en los juegos solemnes de Grecia. Después de su muerte, uno de sus rivales insultó a su estatua y le dio varios golpes. La estatua, como si hubiese sido sensible a este ultraje, cayó sobre el agresor y lo aplastó. Sus hijos la persiguieron juridicamente como culpable de homicidio y digna de castigo en virtud de la ley de Dracón que mandaba exterminar aun las cosas inanimadas cuya caída causase la muerte a un hombre; conforme a esta ley, los tasios hicieron arrojar la estatua al mar. Pero algunos años después un gran hambre les obligó a consultar el oráculo de Delfos y, en virtud de su respuesta, retiraron la estatua del mar y le rindieron nuevos honores. Suidas y Pausanias atribuyen esta historia al atleta Teagene.

