Palma

Era el símbolo de la fecundidad, porque el palmero, según dicen, fructifica continuamente hasta que muere, así es que ponían la palma en las medallas de los emperadores que habían procurado la riqueza y la abundancia a sus pueblos. Era también el símbolo de la duración del imperio porque el palmero es de larga vida; y de la victoria, porque se ponía en las manos del que triunfaba. Hallándose César próximo a librar batalla a Pompeyo, supo que había nacido de repente una palma al pie de la estatua que se le había dedicado a él en el templo de la Victoria, lo que tomó por un feliz presagio. Los egipcios tributaban un culto al palmero, así como en la isla de Delos, cuyos habitantes estaban en la creencia de que Latona había parido a Apolo y Diana a la sombra del palmero.
 
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