Pórtico romano

El comienzo del siglo II antes de nuestra era fue señalado en la historia del urbanismo romano por un hecho de grandes consecuencias: la introducción y generalización de los pórticos. Como se sabe, la arquitectura griega había multiplicado por todos lados las columnatas, solucionando con ello numerosos problemas urbanos. Los primeros pórticos de Roma fueron levantados en el barrio del puerto, cuando los dos ediles curules, M. Aemilius Lepidus y L. Aemilius Paulus (dos nombres de la gens filohelénica por excelencia), decidieron construir (197) sobre el Tíber un puerto comercial comparable a los de las ciudades orientales. Desde el año 192, Roma tuvo un depósito de maderas de construcción situado en el interior de un pórtico cerrado, el Porticus inter Lignarios (pórtico de los comerciantes en maderas); al mismo tiempo se construyó otro pórtico a lo largo de una de las calles principales del Campo de Marte. Fue, probablemente, el primer ensayo para trazar una gran vía comercial, cubierta en toda su longitud y bordeada de tiendas y puestos de venta. Ver, Pórtico.
 
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