Trajano

Foro de. El foro de Trajano, cuyo gran eje es paralelo al del foro de César, fue la obra de un griego helenístico, el arquitecto Apolodoro de Damasco. De una concepción gigantesca, reunió en un solo sistema varias grandes funciones urbanas separadas hasta entonces. Mientras que desde el siglo II a.C., el mercado estaba prácticamente separado del foro, Apolodoro quiso crear, uno al lado de otro, un centro comercial y un centro judicial e intelectual. El botín tomado a los dacios proporcionó a Trajano los medios de emprender la obra. Para conseguir un espacio suficiente se comenzó por comprar todos los terrenos situados entre el Foro y el Quirinal, al oeste del Foro. Después, con una audacia extraordinaria, los ingenieros se propusieron nivelar toda esta área, y para ello cortaron profundamente el Quirinal, del que hicieron un acantilado abrupto en lugar de la colina en suave pendiente que era antes. La inscripción de la columna que finalmente se elevó entre la Basílica y el área sagrada de la tumba imperial, nos enseña que la altura de las tierras removidas con ocasión de estos trabajos alcanzó hasta 38 metros. Si se recuerda que la superficie del conjunto se inscribe en un rectángulo de 210 por 160 metros, se tendrá una idea de la grandeza con que Apolodoro concibió su obra. El foro de Trajano no es indigno de ser citado junto al Coliseo (al cual es posterior en un cuarto de siglo) como una de las realizaciones más gigantescas del genio romano. Tal como fue proyectado por Trajano, el foro no era, a diferencia de los precedentes, un recinto sagrado en torno a un templo. Esto habría de serlo, más tarde, después de la muerte de Trajano, cuando Adriano consagrará un santuario a su predecesor divinizado, al oeste de la biblioteca, según una idea extraña al mismo Trajano. Antes del templo de Trajano divinizado, la única presencia divina en este foro era la de la diosa Libertad, que tenía una capilla en el ábside nordeste de la basílica. Este hecho es bien característico de las consignas oficiales del reinado, que se presentaba como un retorno al viejo liberalismo augusteo y asociaba a los senadores, por lo menos en teoría, a la administración del Imperio. El foro de Trajano comprendía varias partes con diversos destinos. Era primero una gran plaza rectangular en cuyo centro se elevaba una estatua ecuestre del emperador. Se penetraba en ella por un arco monumental que daba sobre el foro de Augusto. El enlosado estaba formado por grandes bloques de mármol blanco, y a lo largo de los lados mayores del rectángulo corría un pórtico de mármol de color, coronado por un ático con estatuas de dacios prisioneros y de escudos. Detrás de los pórticos se abrían dos hemiciclos. En ellos acostumbraban a reunirse filósofos acompañados de sus discípulos, retóricos, escritores deseosos de dar a conocer sus obras. Durante todo el Imperio> las scholae del foro de Trajano fueron un centro muy activo de vida intelectual. Hacia el noroeste, la plaza estaba bordeada por una basílica, llamada, del nombre gentilicio de Trajano, Basilica Ulpia. Al otro lado de la basílica lindante con la plaza, dispuestas al abrigo del ruido y de la multitud, se abrían dos bibliotecas sobre el área donde se elevaba la columna gigantesca, de una altura de 38 metros, en cuyas espirales de mármol se desarrollaba la historia de la guerra dácica y que era coronada por una estatua de Trajano, hoy día reemplazada, desde los tiempos de Sixto V (en 1588), por una estatua de San Pedro. El foro de Trajano, con sus anexos, terminaba hacia el noroeste la hilera majestuosa de los foros Imperiales, que culminaba en la columna triunfal destinada a servir más tarde de modelo a Marco Aurelio. Pero Trajano no se contentó con haber elevado el foro más grandioso de Roma. Aprovechando los derribos gigantescos que habían atacado el Quirinal, dobló el hemiciclo nordeste de la plaza principal con un monumental mercado, que, largo tiempo oculto por edificios modernos, aparece hoy día completamente despejado. Ver, Foro.
 
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