Altares filenios
o Altares de los Filenos. Altares situados en un lugar indeterminado en el fondo de la Gran Sirte (golfo de Sirte), señalaban el límite de la expansión de Cartago en esta parte del litoral norteafricano. He aquí la narración de Salustio al respecto: "En el tiempo en que los cartagineses extendían su dominio por la mayor parte de África, también los de Cirene fueron poderosos y opulentos. En medio de ambos había un terreno arenoso de aspecto uniforme. No existía río ni monte alguno que señalase las fronteras. Este hecho provocó entre ellos una guerra grande y prolongada. Pero después de que ejércitos y armadas de uno y otro bando fueron deshechos y puestos en fuga en numerosas ocasiones y que se habían causado unos a otros considerables pérdidas, temiendo que un tercero viniese a continuación a atacar a vencidos y vencedores, estando ya agotados todos, durante una tregua hacen un pacto para que un día determinado salgan emisarios de las ciudades respectivas. El lugar en el que se encontrasen quedaría reconocido como la frontera de ambos pueblos. Así pues, de Cartago son enviados dos hermanos llamados Filenos que hicieron el recorrido con gran rapidez. Los cireneos marcharon más lentamente... Cuando los cireneos se ven un tanto retrasados y con el miedo de ser castigados en su país por haber echado a perder sus intereses, acusan a los cartagineses de haber salido de su ciudad antes de tiempo, complican el asunto y en definitiva prefieren cualquier cosa a marcharse derrotados. Pero como los púnicos pidiesen otra condición siempre que fuese equitativa, los griegos ofrecen a los cartagineses la posibilidad entre ser enterrados vivos en ese lugar que reclamaban como frontera para su pueblo o permitirles a ellos continuar hasta donde quisiesen bajo la misma condición. Los Filenos, aceptada esa condición, ofrecieron a su patria el sacrificio de sus personas y sus vidas y fueron enterrados vivos. Los cartagineses consagraron en aquel lugar unos altares a los hermanos Filenos y les dedicaron otros honores en su propia ciudad". Se trata, claro está, de un relato etiotógico o explicativo, tan del gusto de la Antigüedad, que pretende dar razón del límite de la influencia de Cartago en esta parte de África. La Cirenaica es una región de África septentrional, en la costa del Mediterráneo, entre la Gran Sirte, Egipto y el desierto de Libia. Cirene había sido fundada hacia el 630 a.C. por griegos procedentes de Tera. Apollonia, en la costa, era el puerto más importante de la región. Fue reino independiente en los siglos VIII-V a.C. para, posteriormente, depender de persas, egipcios y romanos. Lo cierto es, y la investigación arqueológica así parece confirmarlo, que las empresas de los cartagineses en estos territorios, se acepte o no un fondo de veracidad en la leyenda de los Filenos, nunca fueron más allá del golfo de Sirte.

