Nigra
"negra". Bajo este nombre, Deméter tenía una cueva en el monte Elaio, a treinta estadios de Figalia. Los figalios convenían con que Deméter había tenido comercio forzoso con Posidón (Ver, Erinia, Lusia) pero añadían que Deméter, furiosa e inconsolable por el rapto de Perséfone, vistió de luto y se encerró en la mencionada cueva. Mientras tanto los frutos no llegaban a la madurez, ni las cosechas a su debido tiempo, y los hombres perecían de hambre. Los dioses no podían remediar tantos males a causa de que ignoraban el paradero de Deméter. Finalmente Pan, cazando un día en las montañas de Arcadia, llegó hasta el monte Elaio, donde encontró a Deméter en el estado que se había dicho. Inmediatamente informó de este hallazgo a Zeus, quien envió las Parcas a la diosa para que procurasen reducirla al estado de calma, lo que por último lograron. Después de este acontecimiento, los figalios consideraron la cueva como sagrada, colocaron cerca en un nicho una estatua de madera, cuyo cuerpo lo representaban cubierto de una túnica. Sobre este cuerpo había una cabeza con sus crines, varias serpientes y otras bestias salvajes parecían acudir en tropel para rodearlo. La diosa tenía en una mano un delfín, y en la otra una columna, el uno símbolo de la mar y el otro del amor, con lo que querían significar que Deméter se ablandó a favor de Posidón, transformado en caballo marino.

