Ninfea

Promontorio de Epiro sobre el mar Jonio, en el territorio de Apolonia. "En este lugar sagrado, dice Plutarco, se ven salir continuamente como venas de fuego del fondo de un valle". Dion Casio añade que este fuego no quema la tierra de donde sale, y que ni siquiera la hace árida. Luego habla de un oráculo de Apolo que había en este lugar, y explica el modo como daba las respuestas. El que lo consultaba tomaba incienso, y después de haber orado, lo arrojaba al fuego. Si el suceso debía ser favorable, el incienso era consumido al instante; si lo contrario, se retiraba y huía del fuego. Era permitido hacer a este oráculo toda suerte de preguntas, excepto sobre la muerte y el matrimonio.
 
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