Ninfea
o Nenúfar. Los sabios versados en el conocimiento de los monumentos antiguos, han descubierto que la planta que se ve en algunas medallas del Egipto, no es otra que la ninfea, muy conocida en los campos que riega el Nilo. Su flor es la que se ve más frecuentemente en los monumentos egipcios, lo que nace de la semejanza que le concedían estos pueblos con el Sol, a cuya salida se manifestaba sobre la superficie de las agua, al modo que se sumergía en el agua desde luego que se ocultaba, fenómeno común a todas las especies de ninfea. El mayor y primero de los dioses que adoraron dio origen a la consagración de esta flor a aquel astro. De aquí viene también la costumbre de representarla sobre la cabeza de su Osiris sobre la de sus demás dioses, y hasta de la de los sacerdotes de su culto. Los reyes de Egipto, afectando los símbolos de la divinidad, se hicieron coronas de esta flor. Se halla representada también en las monedas, ya naciente, ya descuidada y rodeando su fruta; se ve también con el tronco, como un cetro, en las manos de algún ídolo.

