Némeses
Divinidades, hijas, según Higinio, del Erebo y la Noche. Algunos las toman por las Euménides. Eran muy veneradas en Esmirna, que Alejandro había fundado sobre la fe de la aparición de una de estas diosas, que se lo había mandado en sueños. Hesíodo ha distinguido también dos Némeses: la una era el Pudor que se volvió al cielo después de la edad de oro, y la otra permaneció en la tierra y en los infiernos para castigar a los malvados. Estas dos divinidades, invocadas especialmente en los tratados de paz, aseguraban la fidelidad de los juramentos. Las representaban aladas, con una rueda debajo los pies, símbolo de las vicisitudes humanas, propia para retraer al orgulloso a los sentimientos de la moderación y justicia; a veces tiene un freno para detener a los malvados, o un aguijón para incitar al bien. Acercan un dedo a la boca para darnos a entender que es necesario ser discreto; y el freno que traen indica que es necesario ponerlo siempre a los discursos propios. la mayor parte de estos atributos convienen a Némesis.

