Opertaneos

Sacrificios a Cibeles, llamados así por los misterios con que se ofrecían. Se observaba en ellos un silencio aún más riguroso que en los sacrificios ofrecidos a los otros dioses, en los cuales era también indispensable esta circunstancia, conforme a la doctrina de los pitagóricos y de egipcios, que enseñaban que el culto de los dioses debía ir acompañado del silencio, porque al principio del mundo todos los objetos creados habían adquirido en él su nacimiento. Bajo este sentido se funda el dicho de Plutarco: "De que los hombres nos han enseñado a hablar, mientras que los dioses nos enseñan a guardar silencio".
 
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