Oquamiris

Sacrificio que los miagrelios y los georgios practicaban, a imitación de los judíos, los griegos y los romanos. El sacerdote ofrecía primero la víctima, luego hacía las oraciones acostumbradas, después aplicaba una bujía encendida en cinco partes del cuerpo de la misma víctima y daba con ella tres o cuatro vueltas alrededor del que quería hacer el sacrificio; y practicadas estas ceremonias, la degollaba. Se arrojaba al fuego la carne de la víctima y cuando estaba asada la colocaban en su mesa, cerca de la cual había un brasero. El que abastecía la víctima se ponía de rodillas con una bujía encendida en la mano, delante de la mesa, y en esta postura aguardaba que el sacerdote concluyese ciertas rogativas. Luego tiraba incienso al brasero y entonces el sacerdote le presentaba un pedazo de la víctima, después de haberla hecho pasar varias veces sobre su cabeza. Los asistentes, que llevaban también cada uno una bujía, la volteaban sobre la cabeza del que era el objeto del sacrificio y después la arrojaban al fuego. Concluían por lo regular todas estas ceremonias con un banquete, cuyos honores hacía el que había ofrendado la víctima, comiéndose ésta en una especie de comunión.
 
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