Muertos

El honrar a los muertos era un punto esencial del culto religioso y el último daño que se les podía hacer era impedir que se les tributasen los últimos deberes. Este respeto para con los muertos se encuentra hasta en los pueblos más bárbaros. Entre los egipcios el cadáver de un pariente cercano era una prenda sagrada. Los romanos ponían al muerto en pie, durante los funerales y lo cubrían con sus mejores vestidos y con las insignias de su dignidad. El uso de quemar los muertos, no era, como algunos piensan, general entre los antiguos. La cremación (incineración) parece propia de los pueblos nómadas indoeuropeos (civilización de los campos de urnas, villanovienses) por oposición a los inhumadores mediterráneos (etruscos). Han influido tradiciones familiares o regionales, influencias culturales (creencias religiosas en la virtud purificante del fuego, por ejemplo) o preferencias personales. En la época clásica los muertos son incinerados las más veces, pero la inhumación subsiste. Ver, Funerales, Manes.
 
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