Muliebris
Bajo este título tenía la Fortuna un templo en Roma, situado en el cuarto miliario de la Vía Latina, en el mismo lugar donde Veturia y Volumnia habían desarmado con sus lágrimas el furor de Coriolano. Las mujeres sólo lo podían visitar en su primer matrimonio. En él se celebraba todos los años un sacrificio, el cual presidía una matrona romana, nombrada por las mujeres para esta función.

