Aretas IV

(ss. I a.C.-I). Rey nabateo (9 a.C.-39). Obodas III murió en el 9 a.C. y se vio reemplazado enseguida por un tal Eneas que tomó el nombre dinástico de Aretas IV. Obodas fue deificado, erigiéndosele además un mausoleo en la actual Abdah. Aretas no pidió la confirmación de Augusto, sin duda porque las tradiciones locales lo designaban como heredero. Desde el punto de vista romano se trataba de un ataque a la regla según la cual ningún cliente era rey más que por la voluntad de Roma. Esta fue tal vez la causa de una anexión temporal del reino entre el 3 y el 1 a.C.. Esta hipótesis, se basa en la ausencia de toda emisión monetaria de Aretas IV durante esos años y sobre la afirmación de Estrabón de que los nabateos "hoy, al igual que los sirios, están sometidos a los romanos". La hipótesis es seductora incluso si cabe sorprendemos de que Augusto haya reaccionado con varios años de retraso. En todo caso, si la anexión tuvo realmente lugar, sólo fue pasajera, pues en el 1 como más tarde, Aretas IV reemprende sus emisiones monetarias. En este país casi completamente desértico, en donde los nómadas son los amos, Roma renuncia rápidamente a la administración directa. Además esa provincia habría estado prácticamente cortada del resto del Imperio por estados clientes vecinos ya que sólo tenía fronteras directas con Egipto por el Sinaí. Tuvo una carrera azarosa ya que sólo fue reconocido rey por Augusto, después de que el intrigante Sileo, que había intentado reemplazarlo con otro pretendiente, cayese en desgracia y fuese ejecutado. Tras la muerte de Herodes el Grande, en el año 4, Aretas ayudó a Varo a pacificar Judea. Casó a su hija con Herodes Antipas, que ca. 33 se divorció de ella para casarse con su sobrina Herodias. Aretas invadió y se apoderó la Perea de Herodes y lo venció en los confines de la Gaulanítide con la Baranea. La muerte oportuna de Tiberio lo libró de ser castigado por haber alterado la paz, porque Vitelio se retiró al conocer la noticia de la muerte de Tiberio. Calígula concedió a Aretas el control de Damasco y su gobernador lo administró en la época en que lo visitó Pablo de Tarso, en el 37. Su reinado fue una época de gran prosperidad, aprovechando que las continuas revueltas judías amenazaban la seguridad de otras posibles vías de comunicación. Ello significó la presencia de numerosos extranjeros (judíos, griegos y romanos), algunos influyentes como el filósofo Atenodoro. Los nabateos debieron aceptar la independencia de las ciudades de la Decápolis, creada por Pompeyo dentro del propio territorio nabateo, pero dominaron áreas extensas de territorio, incluyendo gran parte de la Península Arábiga, el desierto del Negev y, en ocasiones, el puerto de Gaza. Tuvo dos esposas, la primera llamada Huldu y la segunda Shaqilat. Acuñó diferentes series monetales de gran interés iconográfico, histórico y religioso. Aretas IV hizo labrar en Petra, entre otros monumentos, el famoso y magnífico mausoleo conocido como Haznet Faraun. Le sucedió su hijo Maliko II.
 
Volver