Átalo I
Sóter (269-197 a.C.). Fundador del reino de Pérgamo, hijo de Átalo y primo de Eumenes I. En el 241 sucedió a su primo como gobernante y frenó la política de conciliación con sus vecinos los gálatas a cambio de pagar un tributo. Como consecuencia de ello se enfrentó en una guerra contra estos. Átalo los venció por completo ca.231, por lo que se ganó el título de Sóter (salvador) y un monumento que estaba coronado con la famosa estatua de "el gálata moribundo". Atacó también a Antíoco el Halcón (Hierax), que se había separado del reino de su hermano Seleuco II y ambicionaba el estado pergameno. En el 228 lo había expulsado de toda Asia Menor, menos de Cilicia. Átalo debió enfrentarse repetidas veces a los gálatas, a los que la derrota había esparcido por toda el Asia Menor, victorias que utilizó como propaganda entre los griegos. La guerra contra Antíoco se reinició entre los años 229 y 227, y de nuevo Átalo resultó vencedor, apoderándose de casi toda el Asia Menor. Sin embargo, al poco tiempo tuvo que abandonar la mayor parte de sus conquistas ante el empuje seléucida, primero de Seleuco III y luego de Aqueo, quien prácticamente redujo el reino a su extensión primitiva (222), y aunque posteriormente la usurpación de Aqueo le permitió recuperar posiciones, firmando incluso una alianza con Antíoco III de Siria (216), lo cierto es que nunca volvió a disponer de grandes dominios territoriales. Por otra parte, Átalo inauguró una política occidental que tuvo gran trascendencia futura. Inquieto por las ambiciones de Filipo V de Macedonia, Átalo entró en la alianza romano-etolia (212), cooperando primero con dinero y después con tropas y una flota (210-207; en el 209 fue incluso nombrado estratego de la liga etolia). Participó en la llamada primera guerra macedónica, pero siendo atacado al mismo tiempo por Prusias I de Bitinia, aliado de Filipo, tuvo que abandonar Grecia. Tras la paz de Fenice (205), Átalo se unió a Rodas para repeler las agresiones del rey de Macedonia, que había cruzado el Helesponto, y los dos aliados se quejaron a Roma forzando la segunda guerra macedónica, en la que Átalo participó hasta su muerte (197), ocurrida poco antes de finalizar el conflicto en Cinoscéfalos. Además de ser un hábil general y diplomático, Átalo convirtió su pequeño reino en una importante potencia en Asia Menor y más allá. Fue un gran mecenas de artistas y filósofos. Fundó la biblioteca de Pérgamo. Le sucedió en el trono su hijo Eumenes II. Ver, Dinastía Atálida.

