EL SAUCEDO

Villa bajoimperial de Hispania, en la provincia romana de la Cartaginense. En el yacimiento de El Saucedo se han podido detectar tres fases de ocupación: 1ª Fase: Desde el siglo I, se documentó en la zona la existencia de villae dedicadas a la explotación de las ricas tierras de la zona aluvial. En el caso de El Sauceda, no hay constancia alguna de estructuras arquitectónicas pertenecientes a este período. Tan sólo se ha podido documentar algunas monedas y diversas piezas cerámicas, procedentes de un basurero, fechadas en la segunda mitad del siglo I, último cuarto del siglo II. 2ª Fase: Desde principios del siglo IV, se produjo en Hispania un desarrollo económico basado, fundamentalmente, en una economía casi exclusivamente agrícola. Aunque algunas de las villae construidas en períodos anteriores fueron abandonadas o destruidas, otras aumentaron su tamaño y riqueza. Es en este momento (finales del siglo III - principios del siglo IV) cuando se edificó en El Sauceda una villa palaciega. El propietario quiso dotar a su residencia de todo el lujo y las comodidades que podía encontrar en la ciudad. El área residencial (la única documentada por el momento) se articuló en torno a un patio central con una gran fuente ornamental, rodeada por una galería particada. En un intento de integrar la naturaleza en la vida cotidiana, dicho patio estaría ajardinado y posiblemente decorado con esculturas (de las que conservamos escasos restos), creando un agradable espacio dedicado íntegramente al otium. Al jardín se abren las distintas habitaciones, que se caracterizan por su gran amplitud y por su planta compleja. Entre las estancias que configuran la pars urbana destacan las destinadas a termas privadas. En El Sauceda podemos contemplar dos complejos termales, reflejo del refinamiento que alcanzaron estos acaudalados terratenientes. Tampoco hay que olvidar la importancia de la vida social del propietario, que encontraba su lugar en las habitaciones con un carácter más público, como es el caso del oecus a sala de recepciones, situada en la parte principal de la casa. 3ª Fase: A lo largo del siglo V, debido al auge del cristianismo, muchas de estas villas fueron a parar a manos de la Iglesia, a través de donaciones o herencias. Por ello dejaron de tener un uso particular y algunas de sus habitaciones fueran reconvertidas en basílicas. La villa de El Sauceda sufrió un proceso similar. A finales del siglo V, comienzos del VI, el salón distribuidor de las termas (apodyterium/frigidarium) fue remodelada para convertirla en una basílica de culto cristiano con una piscina bautismal de inmersión. Este templo, perteneciente al Conventus jurídico Emeritensis, debió tener como sede episcopal Salmantica. Es muy posible que la edificación de la basílica estuviera relacionada con la intención de cristianizar un lugar ya sagrado en época prerromana y romana, lugar donde debió de desarrollarse un culto a las ninfas, como documenta el hallazgo de un ara granítica (1649), hoy desaparecida y relacionada con dos manantiales próximos denominados El Piojo y La Tejada. La creación de parroquias rurales en antiguas villas fue un hecho frecuente, como puede atestiguarse con numerosos ejemplos. De esta manera, la Iglesia difundía la nueva religión entre la población rural y, por otro lado, delegaba la administración del bautismo que ya no tenía que hacerse necesariamente en la iglesia diocesana. Mientras la basílica estuvo en funcionamiento se mantuvo la explotación de las tierras del fundus como sustento económico del templo. Finalmente, a principios del siglo VIII, el edificio sufre un importante incendio que destruye toda la zona de almacenes, tras lo cual fue abandonado definitivamente. Hoy, Talavera la Nueva, provincia de Toledo, comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, España.
 
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