Melo
Melo era un joven de Delos que abandonó su patria para dirigirse a la isla de Chipre en tiempos en que reinaba en ella Cíniras, el cual tenía un hijo llamado Adonis. A éste diole Cíniras por compañero a Melo, y, pareciéndole el joven dotado de buen carácter, lo casó con una de sus parientes llamada Pelia. Del matrimonio nació un niño, al que se puso por nombre Melo, como su padre. Afrodita, que amaba a Adonis, se mostró benévola con el infante, al que tomó bajo su protección, haciéndolo educar en su templo. Pero Adonis murió, herido por la jeta de un jabalí, y el padre, desesperado, se ahorcó de un árbol, que recibió el nombre de melos (en griego, "manzano"). Pelia se colgó del mismo árbol. Afrodita, movida por la compasión, transformó a Melo en una fruta homónima (la manzana), y a Pelia, su esposa, en paloma (su ave sagrada). Al ver que su hijo Melo se había hecho hombre y era el único superviviente del linaje de Cíniras, le ordenó que se volviese a Delos. Allí, el joven se adueñó del poder y fundó la ciudad de Melos. Fue el primero que enseñó a cortar la lana de las ovejas y a confeccionar vestidos con ella. Por eso, los corderos se llamaron "mela" (que es su nombre en griego). Así, con una sola fábula quedan explicadas tres etimologías.

