Nereidas

Divinidades marinas, hijas de Nereo y Dóride y nietas de Océano. Tal vez personifican las olas innúmeras del mar. Generalmente son cincuenta, pero a veces su número se eleva hasta ciento. Se poseen cuatro listas de Nereidas, que se completan mutuamente. He aquí, por orden alfabético, la relación que resulta de la comparación de las mismas: Actea, Ágave, Amatea, Anfínome, Anfítoe, Anfítrite, Apseudes, Autónoe, Calianasa, Calinira, Calipso, Ceto, Clímena, Cimatolege, Cimo, Cimódoce, Cimótoe, Clímene, Cranto, Dero, Dexámene, Dinámene, Dione, Dóride, Doto, Erato, Espeo, Espío, Éucrate, Eudora, Eulímene, Eumolpe, Eunice, Eupompe, Evágora, Evarne, Éyone, Ferusa, Galatea, Galene, Glauce, Glaucónome, Halimede, Halio, Hipónoe, Hipótoe, Laomedea, Liágora, Limnorea, Lisianasa, Mélite, Menipe, Mera, Nausítoe, Nemertes, Neomerís, Nesea, Neso, Orítea, Pánope, Pasítea, Plexaura, Polínoe, Pontomedusa, Pontoporea, Prónoe, Ploto, Proto, Protomedea, Psámate, Sao, Talía, Temisto, Tetis, Toa, Yanasa, Yanira, Yera, Yone. Esta lista global, que contiene setenta y nueve nombres, muestra la diversidad de tradiciones, sometidas al capricho individual de los mitógrafos y los poetas. Las pinturas de los vasos citan aún otras Nereidas, como, por ejemplo, Nao, Pontómeda, Cálice, Coro, Iresia, Cimatótea, Eudia, etc. Estas Nereidas, en general, no desempeñan individualmente ningún papel en las leyendas. Sin embargo, algunas tienen una personalidad más relevante que sus hermanas. Así, en primer lugar, Tetis, madre de Aquiles, luego Anfitrite, esposa de Posidón, Galatea, Oritía, que, más generalmente, pasa por ser hija del rey de Atenas Erecteo. Creíase que las Nereidas vivían en el fondo del mar, en el palacio de su padre, sentadas en tronos de oro. Todas eran bellísimas. Pasaban el tiempo hilando, tejiendo y cantando. Los poetas se las imaginaban también meciéndose en las olas, con los cabellos al viento, nadando entre tritones y delfines. Plinio dice que en tiempo de Tiberio se dejó ver en las riberas del mar una Nereida tal como los poetas nos las describen. "Doto (una nereida), dice Pausanias, tenía un templo célebre en Gabala, donde le ofrecían sacrificios de leche, miel, aceite y algunas veces le inmolaban cabras". Los antiguos monumentos y hasta las medallas están acordes en representar a las nereidas como jóvenes doncellas con los cabellos entrelazados con perlas, llevadas por delfines o caballos marinos, teniendo por lo común el tridente de Posidón en una mano y en la otra el delfín y alguna vez una Victoria o una corona, o bien ramos de coral. Sin embargo, algunas veces se ven representadas mitad mujeres, mitad peces. Por lo general intervienen en las leyendas en calidad de espectadoras, raras veces como actrices. Lloran, con su hermana Tetis, la muerte de Aquiles y la de Patroclo. Indican a Heracles cómo logrará de Nereo la información precisa sobre el camino del país de las Hespérides. Se hallan presentes cuando Perseo libera a Andrómeda, etc.. Ver, Casiopea.
 
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