Nicea
Nicea es una náyade, hija del río Sangario y de la diosa Cibeles. Rebelde al amor, sólo le gustaba la caza. Por eso, cuando Himno, un pastor de Frigia, la cortejó, no recibió más que desdenes, y como él no se resignaba a su fracaso, Nicea lo mató con sus flechas. Entonces Eros, indignado, lo mismo que los otros dioses, ante este acto de violencia, inspiró a Dioniso una violenta pasión por la náyade, a la que había visto desnuda, en el baño. Pero Nicea tampoco quiso ceder al dios, al que amenazó con la suerte de Himno si no la dejaba en paz. Dioniso transformó en vino el agua de la fuente donde ella bebía, y, una vez la hubo embriagado, no le costó nada adueñarse de ella. De su unión nació una hija, Télete. En los primeros momentos, Nicea quiso suicidarse, pero terminó haciendo las paces con Dioniso, con quien tuvo otros hijos, uno de ellos, varón, llamado Sátiro. De regreso de la India, Dioniso edificó en su honor la ciudad de Nicea.

