Protágoras

(siglo V a.C.). Filósofo griego, nacido en la misma ciudad que Demócrito (Abdera), de quien parece que fue discípulo. Fue el primero que se autodenominó "sofista" y el primero que enseñó cobrando. Viajó por las ciudades griegas y pasó mucho tiempo en Atenas. Amigo de Pericles, éste le encargó la redacción de las leyes para la colonia de Turioi, fundada hacia el 440. Protágoras fue acusado de ateo porque en uno de sus escritos afirmó: "Sobre los dioses no puedo saber si existen o no; hay muchas dificultades para saberlo con seguridad; el asunto es oscuro y la vida corta". Sus libros fueron quemados, y tuvo que escapar hacia Sicilia; murió en el intento, naufragando en 411. Fue uno de los filósofos más representativos de la escuela sofista, tanto que mereció el respeto de Platón, quien le dedicó el diálogo que lleva su nombre con el aspecto de un hombre de avanzada edad, ilustre y consciente de serlo, elegante y desprendido, confiando únicamente en su aptitud para enseñar el arte de persuadir. Escribió dos obras que se han perdido: Los dioses, en la que profesa una postura agnóstica respecto a la religión y su obra principal, La verdad o Discursos subversivos. En ella propone como principio fundamental de su filosofía: "El hombre es la medida de todas las cosas; de las que existen en cuanto que existen, y de las que no son, en cuanto que no son". Este principio, si bien por un lado expresa el fundamento mismo de la reflexión filosófica, por otro, lleva a un relativismo gnoseológico según el cual el hombre, dentro de la multiplicidad de sus estados pasajeros, determina las cosas en su ser. De ello se deduce que de nada se puede decir que es falso, porque lo que a uno le parece tal, a otro le puede parecer verdadero. Por lo tanto, de la misma cosa se pueden predicar los términos opuestos. La verdad no está, sin embargo, en la cosa tal como aparece, sino en el aparecer mismo, de tal forma que lo único que puede elevarse a la categoría de principio supremo es el movimiento, tanto del ser como de la conciencia. No obstante, este relativismo gnoseológico no se traduce en un relativismo práctico, porque el ser y el no ser no son equivalentes, dado que sólo a uno de ellos le corresponderá ser mejor y más útil. De esta forma el sabio, con las armas de su discurso, podrá guiar a los ciudadanos hacia aquello que es más justo y más útil en las vicisitudes del devenir. Platón refutó esta teoría en el Teeteto y Demócrito la atacó. Tenemos un retrato de Protágoras como pensador en el diálogo platónico del mismo nombre. En él aparece proponiendo una doctrina sobre la sociedad humana, en la que la justicia se basa en un compromiso social entre los ciudadanos. Rechaza el principio de la pena merecida como justificación de un castigo en favor del empleo de medidas disuasorias.
 
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