Ramnunte
o Ramnonte. Demo del norte del Ática, en la costa del estrecho que da frente a Eubea, al norte de Maratón. Recibió su nombre de los arbustos de rhamnus frangula que crecían en los alrededores. Era un punto sólidamente fortificado (recinto del siglo IV a.C.). La colonia estaba constituida por una fortaleza, edificios públicos, santuarios, casas y de cementerios. Había una guarnición ateniense estacionada permanentemente en el pequeño recinto amurallado en lo alto de la colina, que vigilaba la navegación marítima. La extensión de la fortificación, más abajo, rodeaba el pequeño teatro, el gimnasio, un pequeño santuario de Dioniso, un pequeño número de edificios públicos, y viviendas. El antiguo camino pasaba entre inmensos monumentos funerarios y finalizaba en la puerta de la fortaleza. A alguna distancia hacia el interior de las tierras se elevaba el santuario de Némesis, con un templo dórico construido en la segunda mitad del siglo V a.C.. Era un vasto templo hexástilo dórico. En el interior, la estatua de la diosa se alzaba sobre una base decorada con relieves, con un altar justo enfrente. La estatua de culto, en mármol, era debida a Agarócrito de Paros. Se ha descubierto un fragmento de la cabeza (British Museum) y algunos fragmentos muy mutilados de los relieves que decoraban la base. La leyenda dice que antes de la Batalla de Maratón, los persas acarrearon una enorme pieza de mármol para erigir un monumento de su victoria, que ellos creían segura. Sin embargo, Némesis, o un castigo divino, hizo que sucediera de otra manera. Los griegos ganaron la famosa batalla en 490 a.C.: Agorácrito, un alumno de Fidias, esculpió la estatua de Némésis en ese gran trozo de mármol, y la erigió en Ramnunte. Hay también un templo de Temis, personificación de la justicia y de la equidad, que ha permanecido intacto; la estatua de la diosa es obra del escultor local Queréstrato. Otro santuario más pequeño estaba dedicado originalmente al héroe sanador Aristómaco, pero su culto fue paulatinamente sustituido en el siglo V a.C. por el de Anfiarao, que era venerado en Oropo y que compartía los mismos atributos. En el año 339 las autoridades cristianas dieron la orden de destruir el templo, pero los restos del santuario y de la fortaleza nunca fueron del todo sepultados y permanecen visibles. Ver, Ramnusia.

