Alegoría

Exposición de un significado oculto bajo la superficie de la expresión literaria. El término significa literalmente "dicción de una idea a través de una expresión literal diferente". Constituyó una técnica interpretativa que se aplicó a los poemas homéricos para, así, preservarlos de los ataques del racionalismo filosófico. )o( NOTA.- Un medio de enriquecer un panteón ya frondoso como el griego, era la divinización de las alegorías. El griego, muy fiel al lenguaje y fuertemente dotado para la abstracción, estaba naturalmente inclinado a personificar la noción abstracta, haciendo de la palabra un nombre propio. Ya en Homero aparecen figuras divinas de ese género, como los Muares o Destinos; o Eris, la Discordia. Hesíodo presta una atención especial a esa categoría de dioses; es sabido el lugar que ocupan en su obra Diké, la Justicia, o Mnemosina, la Memoria. La tendencia a divinizar las abstracciones no hizo más que crecer en los tiempos clásicos, y se elevaron templos a Temis, la Ley divina; a Némesis, la Venganza divina, como se consagraron altares a Eiriné, la Paz, y a su hijo Plutos, la Riqueza. Es notable que Aristófanes, tan estrechamente ligado por las tendencias de su espíritu a las creencias tradicionales, haya dedicado un lugar tan amplio a las alegorías divinizadas. Sobre ese punto, Platón no procederá de otra manera. La creación más feliz, en ese dominio, fue sin duda Eros, el Amor, concebido primeramente bajo la forma de un adolescente alado, después rejuvenecido todavía más y presentado como un niño: con sus compañeros Himeros y Potos, personificaciones del Deseo amoroso en dos aspectos ligeramente diferentes, y con Peito, la Persuasión, pertenecen al cortejo de Afrodita y han proporcionado a los poetas y a los artistas ricos temas de inspiración.
 
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