Corintio
Capitel. Vitrubio atribuye su invención al escultor ático Calímacos, que se habría inspirado en un juego fortuito de la naturaleza; en un cementerio de Corinto, en la tumba de una muchacha, una planta de acanto habría crecido en torno a la cesta de ofrendas depositada por su nodriza. El capitel corintio se compone, en efecto, de un equino (correspondiente a la cesta de esta anécdota) rodeado de hojas de acanto y coronado de una tableta (o ábaco), contra la cual vienen a recurvarse volutas salidas del ramo de hojas. Ese capitel corona una columna de tipo jónico y soporta un entablamento igualmente jónico. Es, pues, una variación o enriquecimiento del orden jónico. Hecha reserva de una hipótesis que atribuiría el primer capitel corintio a la columnita que sostenía en la mano derecha la Atenea Partenos de Fidias, esos capiteles aparecen en la arquitectura interior de los templos, primero en Bassae, después en la "tolos" de Delfos y, en fin, en Tegea y en la tolos de Epidauro. Tuvieron una gran difusión en la arquitectura helenística y romana. Ver, Orden.

