Pitágoras
(ss. VI-V a.C.). Filósofo y místico de Samos, ciudad que abandonó hacia el 531 para escapar de la tiranía de Polícrates. Se dice que su mujer se llamaba Teanó, y sus hijas, Miia y Arignote. Se estableció en Crotona, en el sur de Italia, y reunió en torno a él a una comunidad religiosa de hombres y mujeres para vivir de acuerdo con una regla que él había establecido: estaban obligados a mantener secreto sobre sus doctrinas y tenían que practicar un estricto régimen de abstinencia respecto a ciertos alimentos, sobre todo la carne de animales, en la creencia de que las almas de hombres y animales transmigran después de la muerte a otros seres vivos (metempsicosis), incluso a plantas (Ver, Ferécides). En esta comunidad, Pitágoras era contemplado como santo, y todos los descubrimientos que hacían sus discípulos se le atribuían a él. Venerado como un dios por sus discípulos, muy pronto se convirtió en un ser legendario, y se hace muy difícil discernir los acontecimientos reales de su vida, así como el contenido de su doctrina. De hecho, ya Aristóteles se refiere a ella con el término "los llamados pitagóricos". Se distinguían dos grupos de alumnos: los acusmáticos u "oyentes", a los que se les imponía silencio y una rigurosa disciplina de aprendizaje, y los matemáticos, a quienes se les permitía hacer preguntas y penetrar en las más profundas enseñanzas de la escuela. Enseñó que el cuerpo es una tumba (Sóma Séma, literalmente "cuerpo, tumba"), de la que el alma humana puede escapar, practicando el ascetismo para purificarla de la corrupción del cuerpo y permitirle así escapar del ciclo de reencarnaciones al que toda vida impura está predestinada; de este modo puede perder su individualidad para fundirse en un alma universal. Estas ideas y prácticas debían de parecer inaceptablemente extrañas a los habitantes de Crotona, como debió de serlo la autoimpuesta exclusión de la comunidad pitagórica de los sacrificios a los dioses. Desempeñó un papel político considerable en Crotona, donde su secta dirigió durante largo tiempo el gobierno de la ciudad en función de teorías oligárquicas. Todo ello provocó una contundente reacción popular que motivó el incendio de la institución y el asesinato de la mayor parte de sus miembros. Pitágoras y sus seguidores fueron expulsados de Crotona. Pitágoras se marchó a Metaponto, en donde murió ca.490. Sus condiscípulos se separaron y pronto se establecieron comunidades pitagóricas en muchos lugares del mundo griego. Todo lo que Pitágoras pudo haber escrito se perdió enseguida, en parte a causa del secretismo que adoptó su movimiento. Estamos familiarizados con algunas de sus ideas a través de las obras de Platón, así como por la enorme cantidad de leyendas que surgieron en torno a su figura, tantas que los griegos de las generaciones posteriores no tenían un conocimiento fiable de su vida o enseñanzas. Se creía, no obstante, que hizo importantes descubrimientos en música y matemáticas, a saber, descubrió las proporciones numéricas que determinan los intervalos principales en la escala musical. Las enseñanzas (máthema) de Pitágoras buscan la armonía y el orden del universo en los números por lo que fomenta el conocimiento de la matemática, la física, la acústica o la astronomía. Emplearon una notación aritmética que representaba los números como estructuras de puntos (de las que se deriva la noción de "números cuadrados"). Se cree que Pitágoras postuló el "tetraktýs de diez" (el número supremo, el diez, que es la suma de los cuatro primeros números: 1, 2, 3 y 4). El orden (kósmos), que se demuestra a través de la música y las matemáticas, llevó a los pitagóricos a creer en una ordenación organizada de todo el universo, al que ellos aplicaron por vez primera la denominación de kósmos (orden), con el significado añadido de "belleza". El teorema que Euclides atribuye a Pitágoras ya era conocido desde mucho antes, aunque él debió de perfeccionar su demostración. Los pitagóricos posteriores adoptaron una teoría del universo según la cual la Tierra es una esfera, y, según Aristóteles, creían que todos los cuerpos celestes y la Tierra giraban en torno a un fuego central siguiendo unas estrictas reglas de geometría. Los principales exponentes de la doctrina pitagórica fueron Filolao y Arquitas, y en el terreno de la medicina, Alacmeón. Platón y, aparentemente, Sócrates estuvieron muy influenciados por el pensamiento pitagórico, especialmente por sus matemáticas y por la doctrina del alma como perteneciente a un mundo eterno. El Fedón de Platón ejemplifica las ideas religiosas pitagóricas, y el Timeo, su cosmología. Algunas de las enseñanzas pitagóricas son destacadamente semejantes a las de su contemporáneo Gautama Buddha.

