Salamina
o Salamis o Constantia Cypri. Salamina fue una antigua ciudad-estado en la costa oriental de Chipre, en la desembocadura del río Pedieo, 6 km al norte de la actual Famagusta, donde la fértil llanura de Mesaoria se abría al mar. Los primeros hallazgos arqueológicos se remontan al siglo XI a.C. (Edad de Bronce Final). Los minerales de cobre de Chipre hicieron de la isla un nudo esencial de las primeras redes comerciales, y Chipre fue fuente del origen del Período orientalizante de la Grecia continental al final de la Edad Oscura. Entierros de niños en jarras cananitas demuestran la presencia fenicia. Ha sido excavado un puerto y un cementerio de este período. La ciudad es mencionada en inscripciones asirias como uno de los reinos de Iadnana (Chipre). En el 877 a.C., un ejército asirio alcanzó las orillas mediterráneas por primera vez. En el 708 a.C., los reyes de las ciudades de Chipre pagaban homenaje a Sargón II de Asiria. Las primeras monedas fueron acuñadas en el siglo VI a.C., siguiendo prototipos persas. Chipre estuvo bajo el control de los asirios en esta época, pero las ciudades estado de la isla disfrutaron de una relativa independencia mientras pagaron su tributo al rey asirio. Esto permitió a los reyes de las diferentes ciudades acumular riqueza y poder. Algunas costumbres funerarias observadas en las "tumbas reales" de Salamina están directamente relacionadas con ritos homéricos, como el sacrificio de caballos y la ofrenda de jarras de aceite de oliva. Algunos eruditos han interpretado este fenómeno como el resultado de la influencia de la épica homérica en Chipre. La mayoría de los productos llegaban desde Asia Menor y Egipto. Según el Marmor Parium, Salamina fue fundada por los griegos en 1202 a.C.. Hacia el siglo VI a.C., concluyó una alianza con los Batiadas de Cirene. El rey de Salamina, Evelton (ca.570-525), no ayudó al rey Arcesilao III de Cirene a recuperar el trono. Gorgo, rey en la época de la revuelta jónica, no se unió a los rebeldes, pero su hermano Onesilos le expulsó y se unió a ellos junto con otras ciudades chipriotas (499). Durante la dominación persa estuvo a la cabeza de las luchas por la independencia de las ciudades estado chipriotas, gobernadas por reyes griegos semiindependientes desde el 560 al 410 a.C.. Se conocen sus nombres por las fuentes históricas y a través de una serie de emisiones monetarias, que demuestran la riqueza de la ciudad. La primera batalla de Salamina de Chipre acabó con la independencia de los reinos chipriotas (498). Gorgo retornó al poder (498-480). El ateniense Anaxícrates, sucesor de Cimón, asedió Salamina, pero tras llegar a un acuerdo con los persas levantó el asedio. En 450, Salamina fue el lugar de la Batalla de Salamina de Chipre, entre los atenienses y los persas, que no debe confundirse con la primera batalla de Salamina (480) entre los griegos y los persas en Salamina, en el Ática. La historia de Salamina durante los períodos arcaico y clásico, está reflejada en las narraciones del historiador griego Heródoto y muchos de los últimos discursos del orador griego Isócrates. La ciudad fue la capital de la isla y dirigió a las otras ciudades chipriotas en sus esfuerzos para liberarse del dominio persa. El más importante gobernante del reino de Salamina fue Evágoras I (410-374), que se jactaba de ser descendiente directo de la familia de Teucro, y quien llegó a reunir la totalidad de la isla bajo su poder, con el apoyo de Atenas, y obtuvo su independencia del imperio persa. Tras la Paz de Antálcidas (386), que devolvió las ciudades del Asia Menor y también de Chipre a los persas, se quedó sólo para combatir a Artaierjes III. Salamina fue asediada y conquistada por el rey persa, y Evágoras pudo concluir un tratado de paz honroso que lo reafirmó como señor de Salamina, aunque tributario del rey de reyes. Bajo Evagoras la cultura y el arte griego florecieron en la ciudad. La flota chipriota tomó la decisión de combatir junto a Alejandro Magno y participó con 130 naves en el asedio de Tiro. Después de que Alejandro Magno conquistara el imperio persa, Nicocreonte (312) fue nombrado estratego de Chipre por Ptolomeo I Sóter, que había obtenido el control de la isla. Acusado de traición, se encerró junto con sus familiares en el palacio de Salamina, mandó bloquear las puertas, prendió fuego al palacio y se suicidó (311). En su lugar reinó Menelao, hijo de Lago y hermano de de Ptolomeo. Se ha supuesto que Nicocreonte fue enterrado en un gran túmulo cerca de Enkomi. El túmulo, que ilustra el final del período clásico en Salamina, es el túmulo que cubrió el cenotafio de Nicocreonte. En éste monumento fueron encontradas cinco cabezas de arcilla, quizás retratos de miembros de la familia real que fueron honrados después de su trágica muerte trágica en la pira. En el 306, Salamina fue el escenario de la batalla de Salamina entre las flotas de Demetrio Poliorcetes y Ptolomeo I. Demetrio ganó la batalla y capturó la isla. Durante el Imperio Romano, Salamina formaba parte de la provincia romana de Cilicia. La sede del gobernador fue trasladada a Pafos. Aunque Salamina dejó de ser la capital de Chipre a partir del período helenístico cuando fue reemplazada por Pafos, no disminuyeron su riqueza e importancia. La ciudad fue particularmente favorecida por los emperadores romanos Trajano y Adriano que restauraron y construyeron edificios públicos. El chipriota San Bernabé, que figura en los Hechos de los Apóstoles, introdujo el cristianismo en Chipre en el siglo I. Dice la tradición que Bernabé predicó en Alejandría y Roma, y fue martirizado en Salamina (61). Fue destruida por terremotos en el siglo IV. La ciudad reconstruida fue llamada Constanza en honor del emperador romano de Constantinopla, Constantino II y fue una sede episcopal, cuyo obispo más famoso fue Epifanio de Salamina. Constantino II no sólo ayudó a los salaminios a la reconstrucción de su ciudad sino que también les ayudó relevándoles de pagar los impuestos durante una época. El encenagamiento de la bahía condujo a un declive gradual de la ciudad.
Restos arqueológicos
La posición de Salamina en la isla de Chipre hizo de ésta, la región más importante para las relaciones con la costa asiática. Por dicha razón, durante casi cuatro milenios, se sucedieron cinco grandes asentamientos que merecen todos la calificación de ciudad. El núcleo urbano se renovaba y resurgía después de cada catástrofe, natural o sociopolítica, tal vez desplazándose un poco, pero siempre dentro de un área restringida de varios kilómetros cuadrados. El más antiguo de estos establecimientos surgió en las cercanías del pueblo actual de Enkomi. Este lugar fue llamado Alasiya por su descubridor. Alasiya fue quizá el nombre con el que se conocía toda la isla durante el segundo milenio a.C.. Habitada hasta el final de este período, Enkomi-Alasiya es probablemente la ciudad del Bronce Final más conocida del Mediterráneo oriental en su aspecto urbanístico, en especial lo relativo a las plantas y disposición de los edificios públicos y privados, además de su gran desarrollo económico. Tras un período poco conocido de terremotos, invasiones y destrucciones, surgió, a poco más de un kilómetro, la Salamina fundada por Teucro.
- Necrópolis. De la ciudad de Teucro se conoce la gran necrópolis que se extiende entre el bosque de Salamina, el pueblo de Enkomi y el antiguo monasterio de San Bernabé. La necrópolis de Salamina cubre cerca de 7 km2 del este de la ciudad. Contiene un museo que exhibe algunos de los hallazgos y tumbas que datan desde el período geométrico hasta el periodo helenístico. Las tumbas más antiguas de la necrópolis datan del siglo Xl a.C., y se distinguen por la riqueza y la presencia de objetos importados de Asia y del continente griego. En los siglos VIII y VII a.C., la riqueza parece acentuarse, con un fenómeno análogo al que en Occidente, en Grecia e Italia, sobre todo en Etruria es conocido con el nombre de orientalizante: las tumbas son construidas con bloques de piedra local dentro de fosas poco profundas, precedidas de una entrada monumental y de un corredor de acceso. En las cámaras sepulcrales se efectuaban normalmente dos entierros seguidos en un espacio de tiempo no muy considerable, que incluían carros fúnebres tirados por caballos, o sobre todo por asnos. Los animales eran sacrificados y enterrados en el corredor de acceso. Además de los caballos se enterraban el carro desmontado, los arreos, los objetos de mobiliario, enormes vasos cerámicos de bronce, etc.. Algunas tumbas estaban recubiertas con un túmulo. Las tumbas mejor conservadas, han sido llamadas "Tumbas reales", y contienen carros y ofrendas funerarias extremadamente ricas, incluso importadas de Egipto y Siria. Una tumba excavada sacó a la luz una extraordinaria cantidad de objetos funerarios, que atestiguan también las relaciones comerciales sostenidas con Oriente Próximo. Aunque Salamina mantuvo contactos con el Oriente próximo durante los siglos VIII y VII a.C., hubo lazos también con el Egeo. Una tumba real contiene una gran cantidad de cerámica geométrica y se ha dicho que era la dote de una princesa griega que se casó con alguien de la familia real de Salamina. También se ha encontrado cerámica en tumbas de ciudadanos corrientes. En esta época, en la que los griegos se estaban embarcados en una expansión hacia el este para fundar colonias en Asia Menor y Siria, Salamina debió servir de estación intermedia; se ha sugerido que los chipriotas ayudaron a los griegos en su aventura. Se ha explorado una necrópolis de tumbas excavadas en la roca, precedidas de un breve corredor de acceso, que podrían haber sido usadas durante varias generaciones como tumbas familiares. Desde tiempo inmemorial las tumbas han sido saqueadas. Al parecer, muchas de las joyas que llevaban las mujeres y los hombres medievales procedían de las necrópolis de Salamina. Incluso en el siglo XIX, las joyas de la dote de muchas jóvenes fueron identificadas como micénicas, griegas o romanas.
- La Prisión o Tumba de Santa Catalina. En 1914, se identificó el complejo como una tumba de época grecorromana. Excavaciones posteriores han determinado que era una de las grandes tumbas de la necrópolis de Salamina. Se había excavado en la roca arcillosa una enorme fosa de casi 40 m de longitud y 15 m anchura, y a 3,70 m de profundidad. La principal cámara sepulcral medía 4,70 x 2,80 x 6,20 m. Se llega a ella a través de una entrada monumental de 10,65 x 4 m, precedida por un largo corredor. En la parte más profunda del corredor, frente a los peldaños de acceso a la entrada, se encontraron los esqueletos de dos caballos que habían tirado del carro fúnebre. Se conservaron intactos bajo un espesor de 50 cm de tierra que había sellado la tumba tras la sepultura. Esta ceremonia funeraria, gracias a las cerámicas halladas, puede datarse en el siglo VII a.C.. La entrada y el corredor fueron colmatados con tierra, para que sólo aflorara el techo de la cámara sepulcral como indicación de la existencia de una tumba. Esta tumba se convirtió probablemente en un lugar de reunión o en sede de un culto, en época de Augusto. En el siglo II la cámara sepulcral fue convertida en prisión. En los siglos siglo VI y VII, el área circundante fue utilizada como lugar de sepultura y podemos suponer que el monumento era ya considerado un lugar sagrado. A partir del siglo XV la construcción fue conocida con el nombre de Prisión de Santa Catalina, la santa que, según la tradición, había sido encarcelada precisamente en los alrededores de Salamina.
- Otros restos arqueológicos. Los edificios de Salamina sacados a la luz datan casi todos de época romana. Comprenden un gran gimnasio con una palestra anexa rodeada por un pórtico, transformado más tarde, cuando ya era Constanza, en parte en edificio termal. Fundado en época helenística, el gimnasio fue reedificado totalmente en época de Augusto y después en la de Adriano. De esta fase son las estatuas de mármol conservadas allí y en el Museo de Nicosia. Al sur del gimnasio se encuentran los restos de un gran teatro que podía acoger a casi 15.000 espectadores: tenía un proscenio monumental, desaparecido casi por completo, y una orquesta con un pavimento de mármol de 27 m de diámetro. La orquesta fue transformada en naumaquia en época tardo-romana, de manera que pudiera llenarse de agua para la celebración de competiciones, juegos y espectáculos acuáticos. Muchas de las estatuas de la escena fueron mutiladas, al parecer intencionadamente, como había sucedido con las estatuas del gimnasio en época cristiana. Destruido por los terremotos del siglo IV, el teatro no fue reconstruido, pero se aprovechó gran parte del material, sobre todo las columnas de mármol del proscenio, para restaurar la palestra y construir las termas. Más al sur se hallan los restos de dos grandes plazas, una considerada el ágora griega y la otra el foro romano. También hay una basílica de tres naves dedicada a San Epifanio, obispo de Constanza entre el 367 y el 403. Los edificios públicos descubiertos hasta ahora en el sitio de la ciudad de Salamina se remontan al período posclásico. El templo de Zeus Salaminio, cuyo culto fue fundado, según la tradición, por el propio Teucro, debe haber existido desde la fundación de la ciudad; los restos existentes se remontan a finales del período helenístico. El teatro, y el gimnasio han sido restaurados exhaustivamente. Las numerosas estatuas se erigen en el patio central del gimnasio; la mayoría están sin cabeza destruidas por los cristianos. Mientras que una estatua de Augusto originalmente pertenecía al gimnasio, algunas columnas y estatuas adornaban el teatro originalmente y fueron traídas aquí después de un seísmo en el siglo IV. Hay baños públicos, letrinas públicas para 44 usuarios, varios trozos pequeños de mosaico, un muelle, un ágora helenística y otra romana de época imperial, y un templo de Zeus que tenía el derecho de conceder el asilo. La ciudad era abastecida de agua por un acueducto desde Kyhrea, destruido en el siglo VII; el agua era acumulada en una gran cisterna cerca del ágora. La ciudad del siglo XI a.C. estaba confinada en un área reducida alrededor del puerto, que pronto se extendió hacia el oeste y ocupó el área, que hoy está cubierta por bosques. El cementerio de Salamina cubre una gran zona de los límites occidentales del bosque del monasterio de San Barnabé al oeste, hasta las afueras de la población de Ayios Serghios al norte, y hasta las afueras de Enkomi al sur. Contiene tumbas que datan del siglo IX a.C. hasta los inicios del cristianismo. Las primeras tumbas están dentro del área boscosa, cerca del límite de la ciudad primitiva. El monasterio de San Barnabé guarda importantes colecciones arqueológicas. En el distrito arqueológico del museo hay estatuas de mármol del gimnasio y del teatro de Salamina. cerámica y joyería micénicas de Enkomi, y otros objetos representativos de la rica herencia arqueológica de todo el distrito. Habitantes, salaminios. Hoy, Famagusta, al este de Chipre, República Turca del Norte de Chipre.
)o( MITOLOGÍA.- Su mítico fundador fue Teucro, hijo de Telamón, quien no podía regresar a su hogar después de la guerra de Troya, porque había fracasado en vengar a su hermano Ayax. Teucro era natural de la isla griega de Salamina.

