Suetonio Tranquilo

Gayo (Caius Suetonius Tranquillus) (ca.70-ca.130). Historiador y escritor de biografías en latín. Se sabe muy poco de su vida. La principal información para reconstruir su vida proviene de tres fuentes distintas: las cartas de Plinio el Joven, de Aelio Spartiano y de Juan Lydo. Era hijo de Suetonio Leto, un caballero romano que había servido como tribuno en la Decimotercera Legión en la batalla de Cremona en el 69. Suetonio procedía Hippo Regius, en Numidia, o posiblemente de Pisaurum, en Umbria. Se preparó para ser abogado y ejerció como tal en Roma, donde entabló amistad con Plinio el Joven. Este le consiguió ca. 102 un tribunado militar en Britannia, que Suetonio no aceptó. Según parece, Suetonio acompañó a Plinio en su misión a Bitinia en el 110. Plinio hizo también de mediador para que Suetonio obtuviera la preciada exención de impuestos que se concedía a los padres de tres hijos. A la muerte de Plinio, que había sido su protector en la corte, Suetonio tuvo otro protector, C. Septicius Clarus, vinculado a la época más brillante de Suetonio. Desempeñó tres secretarías oficiales durante los reinados de Trajano y Adriano, a cargo de las bibliotecas y los archivos del emperador, y finalmente como principal secretario privado de Adriano (ab epistulis). Tras ser despedido súbitamente ca. 122, aparentemente por tener demasiada familiaridad con la emperatriz Sabina, Suetonio se dedicó a escribir. A partir de este momento, los datos sobre su vida son prácticamente nulos y no se sabe con precisión la fecha de su muerte. De su abundante producción de biografías, su principal obra conservada es la Vida de los doce Césares (Vitae Caesarum), de la que solo se han perdido unas pocas páginas iniciales, compuesta por la vida de Julio César y de todos los emperadores hasta Domiciano. Suetonio dedicó esta obra al prefecto del pretorio, Gayo Septicio Claro, que había perdido su puesto en la misma época en que Suetonio fue despedido. Durante su servicio, Suetonio había tenido la ventaja de poder acceder a los archivos imperiales y debió de hacer buen uso de esta inestimable fuente mientras pudo. Se ha conservado también parte de su Vida de hombres ilustres (De viris illustribus), una obra anterior que recoge la vida de escritores romanos, incluidos gramáticos y profesores de retórica. La obra en su conjunto estaba dividida en grupos de biografías, según la categoría del autor. Conservamos fragmentos de las vidas de los poetas Terencio, Horacio y Lucano que nos aportan anécdotas y descripciones de su aspecto físico, y otras biografías, que ya no se consideran obra de Suetonio, sobre la vida de Persio, Juvenal y Plinio el Viejo. Algunos consideran que la vida de Virgilio de Donato procede de las vidas de los poetas de Suetonio. El escritor y erudito cristiano Jerónimo aprovechó su obra como fuente de información sobre la vida de muchos poetas y oradores para utilizarla en su Crónica. La mayor parte de la obra de Suetonio se ha perdido, aunque conocemos muchos de sus títulos a través del Suda y otras referencias fortuitas; algunas de ellas fueron escritas en griego. La obra de Suetonio incluía una miscelánea titulada Los prados (Prata), escritos sobre las costumbres romanas, los defectos físicos, los espectáculos públicos, los cargos públicos, los festivales y el año romano, y algunos materiales lexicográficos sobre la vestimenta de los romanos, nombres geográficos, nombres de los vientos, signos críticos utilizados al escribir y problemas gramáticos. Escribió también sobre las competiciones atléticas griegas, las cortesanas famosas, las vidas de las familias reales y un comentario sobre la República de Cicerón. Su enfoque de las biografías es preferentemente temático antes que cronológico, y su objetivo principal era el de entretener al lector. Suetonio compuso una obra sensacionalista, llena de cotilleos y de anécdotas, en la cual se explayaba en las costumbres personales y en las características físicas de los personajes: los emperadores cobraron vida gracias a su pluma. Suetonio era cuidadoso con los hechos y a veces cita las pruebas contradictorias, pero carece de una auténtica visión histórica. El esquema habitual de sus biografías consistía en dar cuenta de los ancestros de su protagonista, de su trayectoria antes de convertirse en emperador, de su carrera como emperador y de su muerte, junto con la descripción de su apariencia física. Suetonio demostró su mayor interés en César y Augusto, como demuestra la extensión y minuciosidad de su tratamiento. Ofrece un detallado relato de la vida de Tiberio, supuestamente escandalosa, durante su retiro en Rodas. Los emperadores flavios son tratados con mayor brevedad que los julio-claudios. Suetonio fue el primer autor importante de biografías en latín y se convirtió en un modelo para los biógrafos posteriores, como para el autor de la Historia augusta, de finales del siglo IV, e incluso para los autores medievales.
 
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