Fiestas griegas
Las fiestas eran el aspecto más importante y el más presente de la religión pública griega. Eran extremadamente numerosas (más de 120 al año sólo en Atenas) y, aunque ciertos elementos, tales como procesiones, sacrificios y banquetes, podían ser comunes a la mayoría, las posibilidades de variantes locales eran ilimitadas. La mayor parte de las fiestas antiguas de los calendarios griegos tenían lugar en torno al plenilunio, es decir, alrededor del día 12 de cada mes, excepto las que se celebraban en honor de Apolo, que coincidían con su día sagrado, el séptimo del mes, y las dedicadas a Ártemis, que tenían lugar un día antes. Originalmente estaban relacionadas con el ciclo del año agrícola y muchas tenían lugar poco después de la cosecha cuando había más tiempo de ocio. Las fiestas tenían la doble función de honrar a los dioses y de proporcionar entretenimiento para el pueblo. Las cuatro grandes fiestas panhelénicas tenían una gran importancia internacional. Eran los Juegos Ístmicos, los Juegos Nemeos, los Juegos Olímpicos y los Juegos Píticos, que atraían a visitantes, tanto como espectadores como para competir, procedentes de todo el mundo griego. Su valor por lo tanto era triple: promovían una idea panhelénica que no estaba al alcance de una sola polis; aseguraban un lugar para el deporte y la música en la educación griega; proporcionaban un patronazgo a los poetas (Ver, Píndaro), los pintores (Ver, Eufronio), y escultores (Ver, Policleto), a los que se encargaba la celebración de las victorias. De las fiestas locales, las atenienses son las mejor documentadas: las Panateneas en honor de Atenea; las Antesterias, Dionisias y Leneas en honor de Dionisio; las Targelias en favor de Apolo y las Tesmoforias para Deméter. Las Carneas estaban especialmente asociadas con Esparta y las Teoxenias con Delfos, las Hereas, en honor de Hera, con Argos, y las Delias, por Apolo y Ártemis, con Delos. A pesar del persistente venero de piedad, fue el aspecto secular de las fiestas griegas lo que terminó por dominar su celebración. Algunas eran totalmente políticas, tales como las Eleuteria, o fiesta de la Libertad, que desde el año 479 a.C. hasta la época romana se celebraba en Platea cada cinco años en conmemoración de la gran victoria griega que había tenido lugar allí. Ver, Apaturias, Teoros, Tiempo (medición del).

